|
Fortalecer los vínculos fraternos
|
|
|
Una de las cosas que, como padres, siempre nos inquietaron mucho, era cómo hacer para que nuestros hijos tuvieran una buena relación entre ellos. Muchas veces veíamos en nuestro entorno a hermanos cuya relación estaba marcada por el maltrato y la indiferencia y nosotros no queríamos eso para nuestros hijos.
|
¿Dónde encontramos una pista? ¿Se te ocurren algunos ejemplos de una buena relación entre hermanos o pares en una misma familia? ¿Cómo te gustaría construir esa clase de vínculos?
Tal vez en tu familia no haya hermanos, ¿existe alguien que ocupe un lugar similar?
|
|
Una historia de trabajo compartido
|
Hace muchos años nos tomamos unos días de descanso y fuimos a un complejo de cabañas con un parque muy cuidado y una maravillosa pileta de natación con sombrillas rústicas de tronco y paja a su alrededor que invitaban a relajarse bajo su sombra y perder la mirada en el espejo de agua. Allí nos sentábamos a la mañana, más bien temprano, después del desayuno porque era un horario tranquilo y así disfrutábamos del entorno con nuestros bebés sin demasiado ruido ni movimiento a nuestro alrededor. Sin saberlo, allí aprendimos una de las más hermosas lecciones de amor fraterno.
El complejo de cabañas era propiedad de una familia con dos hijos adolescentes quienes eran los encargados del mantenimiento de la pileta. Todas las mañanas se acercaban juntos con todos los elementos necesarios para realizar su tarea y de estar allí observándolos hubo algo que me llamó la atención: todo el tiempo conversaban y se contaban cosas, ella de sus últimos años del colegio, él de sus primeros pasos por la facultad.
Hablaban de sus amigos, de sus padres, de amores perdidos y encontrados, de la mascota y del clima, de cosas que los habían hecho llorar de la risa y de otras que les habían secado las lágrimas. Parecía no importarles nuestra discreta presencia, en su mundo solo había lugar para ellos dos. Quedé admirada por su compañerismo y apoyo mutuos y mirando a mis dos peques de 2 y 4 años, deseé con todo mi corazón que ellos crecieran con el mismo amor fraterno.
|
Enseguida comprendí también que eso es el fruto de una planta que debe ser regada y que, para eso, a los hermanos hay que darles oportunidad de hacer cosas juntos. Cosas tan simples como barrer una galería, lavar el auto, preparar unas pizzas o ir juntos a hacer las compras.
Así es como tomamos ese ejemplo y buscamos en todo momento propiciar espacios de encuentro y tareas compartidas.
Hoy podemos ver los frutos en el amor fraterno que se profesan, el cual se plasma en gestos amigables, palabras amables, miradas cómplices y manos extendidas.
|
|
|
Estoy convencida de que, sean grandes o pequeños, nunca es tarde para decirles que hagan cosas juntos, que se pidan ayuda, que se cuenten sus cosas.
|
Estoy convencida de que, sean grandes o pequeños, nunca es tarde para decirles que hagan cosas juntos, que se pidan ayuda, que se cuenten sus cosas.
En privado podemos decirles a cada uno que sean tolerantes, que demuestren interés por las cosas de sus hermanos porque siempre va a haber una diferencia de edad o de género o de personalidad, pero si ellos se acostumbran a convivir fraternalmente con esa diversidad les habremos ofrecido como padres la mejor escuela de la vida.
Te dejo un abrazo y el deseo de que cada vez seamos más quienes construyamos vínculos fraternos entre hermanos.
|
|
COPYRIGHT EDITORIAL CLARETIANA - 2022. TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS
|
¿Dudas? ¿Consultas?
¡Seguinos en nuestras redes!
|
|
|