Seguramente hay afectos, hay rostros y personas; hay recuerdos del pasado y anhelos del futuro; hay intereses, deseos, ambiciones y también inquietudes y preocupaciones. Hay arte, hay música, hay espíritu deportivo y hay semillas de creatividad esperando el turno para desplegarse. También puede que haya secretos escondidos de esos que preferimos guardar bien. Lo maravilloso es que todo eso, y mucho más, cabe en el Corazón de Jesús quien es capaz de purificarnos y transformarnos a su imagen para nuestro bien.
En fin, las reflexiones de este mes van recorriendo distintos recovecos del corazón y en la misma línea hay algunos días dedicados al valor de la educación emocional como fuente de bienestar que nace de una conciencia elevada de las emociones.
Pero este mes de junio tiene, además, una fecha que es muy especial: en muchos países se celebra el día del padre y mi pequeño regalo para los papás es un registro real que realicé hace algunos años preguntándole a muchos niños y jóvenes qué es lo que más atesoran de sus padres. Las respuestas simpáticas y llenas de ternura seguramente reflejan a los papás de todas las familias y se las comparto en el libro para que nunca se cansen de ser padres y para que siempre brote de sus labios una oración de agradecimiento por el don de la paternidad.
Les dejo un abrazo y el deseo de que Dios en su infinita bondad moldee nuestros corazones a semejanza de los corazones de Jesús y de María.
Verónica Zegarra Caro